Fotografías íntimas y datos de los padres, son algunos de los datos que logran obtener los delincuentes.

Es importante que los padres estén informados sobre el comportamiento de los menores en línea y ayudarlos a interiorizar qué es lo correcto, qué podría causar daño emocional a un tercero e incluso qué podría tener un impacto psicológico, económico, legal o social.

Por esta razón, Infobae trae un especial de los pedófilos y sus acciones que están llevando a los niños a caer en riesgos en internet.

Riesgos a los que se enfrentan los niños

Los principales riesgos que podría tener un un niño en no cuidar su información personal en una plataforma digital o en las redes sociales es su integridad. Como ya se sabe, hay muchos pedófilos e incluso pederastas en estos lugares que se hacen pasar por niños de la misma edad y que buscan encajar en las necesidades del niño.

Por ejemplo, “si el niño no tiene una figura paternal, el pedófilo se hará pasar como una nueva compañía para así, adquirir la información de Facebook o Instagram o peor aún, obtener el número de celular del menor”, afirmó Argelia Juárez, docente y sicóloga con nivelación pedagógica en la Secretaría de Educación Pública del Gobierno mexicano.

Cómo actúan los pedófilos o pederastas en internet

Los groomers o ciberacosadores se acercan a sus víctimas y crean lazos de amistad, empatía, solidaridad y más con menores haciéndose pasar por una personalidad totalmente falsa. A cambio, lo que quieren es obtener fotografías, videos, contenido pornográfico o sexual, tal vez incluso conocer a estos menores.

El principal problema con su detección es lo fácil que es obtener una identidad falsa en línea y ocultar la verdadera. Como resultado, es difícil para la policía identificar a estas personas y eliminar esta amenaza” aseguró Sonia Altamirano, experta en seguridad digital de CompuKaed y profesora de computación en el colegio Mater Purissima en Lima, Perú.

Fabio Assolini, analista senior de seguridad para América Latina en Kaspersky, recordó el caso de un niño que disfrutaba de un videojuego en línea que tenía función de chat en donde los participantes podían comunicarse.

Después de un tiempo, el padre se dio cuenta que el niño estaba llevaba mucho tiempo hablando con un hombre -que también estaba en este videojuego- y le había hecho propuestas sexuales al niño por el chat del videojuego”.

Cabe subrayar que los ciberacosadores utilizan diversas técnicas de manipulación para lograr sus propios objetivos, pasando semanas o incluso meses hablando con menores.

Tan pronto como ganan suficiente confianza y establecen una conexión emocional, es cuando comienzan a pedir cosas personales, datos privados, fotos y más. Y ahí es cuando comienza el chantaje y el verdadero peligro.

“Los adolescentes se encuentran entre la espada y la pared, porque muchas veces por miedo a hablar de ello con los adultos, por miedo al castigo, permiten que el problema se profundice de manera peor, sin ayuda, y terminan teniendo graves consecuencias psicológicas. El miedo o la vergüenza en caso se publique este contenido puede incluso llevarlos a suicidarse”, explica la profesora.

Perfil de la víctima

El maltrato involucra la interferencia con el desarrollo del niño. Es una experiencia traumática que provoca un daño muy grave, tanto físico como psíquico, a la víctima. Esto también es algo que sucede con más frecuencia de lo esperado.

Se estima que alrededor de un 10 o 25% de la población adulta ha sufrido en algún momento de su infancia algún tipo de abuso sexual. O, siendo más exactos, una de cada cuatro niñas y uno de cada ocho niños menores de 12 años de edad”, comenta Altamirano.

El abuso infantil ocurre en todas las clases sociales, orígenes culturales o raciales y en todos los sectores de la sociedad. Es muy común que le sucedan a algún familiar menor (padre o conocido).

Los niños con mayor riesgo de abuso son aquellos que tienen una capacidad reducida para reaccionar o percibir lo que está sucediendo, como aquellos que no pueden hablar o tienen una discapacidad subyacente. También las personas que pertenecen a familias con constantes problemas y que son víctimas de malos tratos.

Perfil del agresor

En general, no suelen mostrar comportamientos extraños, lo que dificulta la obtención de un perfil preciso. Sin embargo, hay algunas características importantes. Muchas personas tienen baja autoestima y se sienten más seguras con menores.

Suelen ser hombres, en su mayoría adultos entre 30 y 50 años de edad, que utilizan la confianza, el conocimiento y el engaño como estrategias de control de las víctimas”, afirma la sicóloga.

La mayoría de los abusadores son víctimas de los niños que ellos mismos ya conocen, aunque Internet ha aumentado el número de atacantes desconocidos.

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