Un sinfín de irregularidades fueron denunciadas en la administración de la sociedad civil Bergthal

Tras la serie de acciones judiciales y denuncias de mala administración que realizaron integrantes de la colonia menonita Bergthal de la ciudad de J. Eulogio Estigarribia en contra de los administradores, manifiestan que han sido blanco de amenazas, discriminación y presión.

Entre ellos se encuentran Jacob D. Friesen, Werner F. Krahn, Kenny G. Funk, Franz F. Krahn, Jacob F. Falk, Elmer F. Falk, y otros, quienes fueron intimados a pagar una deuda cuyo concepto desconocen.

Según los denunciantes, se trataría de una manera de acogotarlos y presionar como represalia a las denuncias que se animaron a llevar incluso a través de los estrados judiciales, cansados del sistema de corrupción impera en la colonia, manifestaron.

Además, han sufrido discriminaciones debido al sistema religioso que profesan, donde quienes osan a desafiar las reglas y privaciones instauradas a través de sus costumbres y reglamentos estatutarios son duramente castigados.

Un sinfín de irregularidades fueron denunciadas en la administración de la sociedad civil. Debido al sistema religioso de  la colonia, existe una especie de “estado dentro de otro estado”, en el cual se rigen por las costumbres que en varios casos son contrarias a la legislación paraguaya.

Tal es así que en el año 2009  los administradores de ese entonces, realizaron la compra de tierras que estaban en litigio, y aún sabiendo que habían nulas posibilidades de ganar se llegó a pagar por ellas en total  unos USD 2.9 millones, con el dinero que resultó de préstamos que realizaron los socios en varios bancos de plaza que ascienden a unos USD 5 millones.

Posteriormente, en el año 2013, la Cooperativa Menonita “Credit Union” informó un saldo rojo de la cuenta corriente, sin embargo según la rendición de cuentas, había aún excedentes. Fue así que el secretario de la entonces administración, y que ejerció el cargo por más de 20 años de nombre LEVI GIESBRECHT , confesó haberse apropiado de una multimillonaria suma de dinero, rondando los USD 3 millones, pero debido a las costumbres que profesan en la religión menonita “perdonaron” su desliz, ya que así lo determinó el Obispo Mayor de la comunidad.

Entre otras irregularidades, unos 70 colonos que generalmente salían como garantes de diversos préstamos, en ocasiones bajo engaños de GIESBRECHT logró hacerlos firmar documentos y realizar préstamos sin que sepan de esas operaciones.

El secretario por su parte se comprometió a devolver íntegramente lo robado, entregando tierras, maquinarias agrícolas  y sumas de dinero, sin embargo, nunca se rindió cuentas de ello.

En el balance del año 2014, se registraba aún la deuda de unos USD 1.3 millones de parte del ex secretario,  y que  en el año 2015 nunca se volvió a  mencionar.

Los denunciantes, manifiestan que esas millonarias pérdidas que rondan más de USD 5 millones, ahora están siendo reclamadas a los socios, situación que consideran injustas, pues en confusos episodios, se determinaron negocios fraudulentos y el robo del secretario, que por las costumbres debieron callar para mantener el orden y la paz.

En una asamblea de año 2014, un grupo de aproximadamente 100 socios, decidió dejar de mantenerse sometidos al régimen y exigieron que se rindan cuentas sobre sus multimillonarios aportes y la casi nula retribución en mejoras de la comunidad  como mantenimiento de caminos, salud, educación y otras prestaciones. Los administradores se negaron a dar explicaciones sobre los cuestionamientos, por lo que se decidió realizar el pedido de rendición de cuentas por vía judicial.

 UNA VERDADERA DICTADURA

En un reglamento que fue aprobado por el directorio de la Sociedad Civil, el pasado 1 de agosto, se establecen las faltas, entre ellas varias que estarían en  contra de las disposiciones legales de nuestro país, incluso algunas inconstitucionales, y que hasta atentan contra los derechos humanos.

Entre las faltas que puede acarrear la expulsión de la colonia, se encuentra el incumplimiento de los “aportes” en el plazo establecido por la asociación, observar una conducta que sea visiblemente perjudicial a los intereses sociales”, “presentar cualquier tipo de demanda judicial contra la Sociedad Civil Bergthal, es decir que según el estatuto impuesto los integrantes están compelidos a acatar cualquier disposición impuesta por los administradores, y privados de ejercer sus derechos legales de acudir a la justicia ordinaria.

Lo más grave de este “reglamento”, es que el único órgano que puede aplicar las sanciones, y decidir la gravedad de ellas es el directorio integrado por el presidente, tesorero y secretario, y la decisión será “inapelable”.

Los colonos lamentaron el sistema que se instauró en la colonia, donde pretenden hacer valer leyes inventadas en una especie de dictadura, en la que no se puede manifestar oposición sobre lo que deciden los administradores.