Una familia oriunda del distrito de 3 de Febrero, departamento del Caaguazú, se encuentran castigados por el olvido de las autoridades se encuentran viviendo en precarias condiciones en medio de cuatro postes con techo de chapa, rodeados de pedazos de hule. Los mismos duermen en el suelo de un terreno prestado, tiene dos niños pequeños que miran el horizonte con el rostro triste, maltratados por el hambre, el frío o el insoportable calor, según describe el diario Crónica.

Don Catalino Candia, en medio de la impotencia se echó a llorar diciendo que duele el alma al no darle de comer a sus hijos. “No tengo nada. Me falta comida para ellos… Ni un pedazo de galleta para darles a mis hijos”.

“Desde las 6 de la mañana salí a buscar quien me diera trabajo para corpir chacras, es lo único que se puede hacer aquí, pero no conseguí nada, duele mucho llegar con las manos vacías”, asegura en medio de su desesperanza.

“Hay días que no comemos nada, mis hijos lloran y nadie puede imaginar lo que se siente. No puedo siquiera cultivar mandioca. No tengo dónde hacerlo, no es que no quiera. Consigo changas de vez en cuando, pero solo alcanza para comer uno o dos días”, dijo el hombre.

Duermen en el suelo, si no llueve

Un viejo colchón sobre un pedazo de bolsa de plástico es el “dormitorio” de los chicos. Allí duermen “cuando no llueve, sino amanecemos parados con nuestros hijos. Acá se moja todo y no tenemos ni siquiera dónde sentarnos”, dice. “Estamos resignados. Nuestras familias son muy pobres y no nos podemos ayudar. Nadie se imagina lo que pasamos, suelo recorrer y juntar algunas latas, pero lo máximo que consigo sacar de eso es 5 mil guaraníes y con eso pasamos un día, pero no siempre hay”, contó.

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Solo pide una oportunidad para trabajar en lo que sea

“Solo pido u na oportunidad para trabajar, para que mis hijos dejen de sufrir. Nosotros estamos acostumbrados, pero ellos no se merecen vivir así. Son inocentes. Me duele el corazón verlos así. Por eso no pido que regalen nada, solo quiero trabajar para dar de comer por lo menos todos los días a mis hijos”, dice el dolido papá. “Acá no hay trabajo, no puedo dejar a mi familia para ir a buscar en otro lugar, no podemos vivir en la calle, solo pido por favor una oportunidad. Le pido a la gente que me ayude. No soy un haragán, tengo fuerzas para trabajar. Solo suplico una oportunidad”, clama el karai.

PARA AYUDAR

Aquellas personas de corazón solidario que quieran ayudar a esta familia, pueden comunicarse con Sara Ortiz, al (0983) 279 882. // Crónica