Los asaltos, robos y «tortoleadas» en los alrededores de estadios de fútbol, pasaron a ubicarse como una «fija» tras los espectáculos deportivos.

Esta vez uno de los “sorteados” para oficiar de víctima de los marginales, fue el periodista Bruno Pont, a quien despojaron de su teléfono celular y otros bienes.

El mismo estacionó su vehículo cerca del Defensores del Chaco, y fue uno de los blancos de la banda de malvivientes, varios de los cuales fueron detenidos tras el final del partido Olimpia versus Cerro Porteño.

En total fueron 26, todos jóvenes, muchos de ellos menores de edad, a los que la policía les puso la mano encima. Pero casi en su totalidad quedaron rápidamente libres, “puestos a disposición de sus padres”.

Con estos nuevos episodios, saltó al tapete de vuelta la benevolente legislación que permite que asaltantes y ladrones queden rápidamente liberados, incluso siendo pescados infraganti.

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