Un joven paraguayo recientemente logró recorrer 100 países del mundo, cumpliendo su sueño. Sin imaginarlo se convirtió en el segundo compatriota que llegó a esta meta.

El idioma inglés fue la llave que le abrió las puertas al mundo a Favio Patiño. Cuando lo empezó a estudiar a los 12 años, con las ganancias que obtenía su padre en los trabajos como zapatero, todavía no pensaba en viajar por el mundo y llegar a conocer 100 países.

Hoy por hoy, ya recorrió los cinco continentes del planeta y sigue sumando viajes como mochilero.

El domingo último compartió en su cuenta de Instagram un video desde Katmandú, la capital de Nepal, en Asia, donde se mostró muy emocionado por haber llegado al objetivo, que se propuso inspirado en la hazaña de Gerardo Franco, el primer paraguayo que recorrió un centenar de naciones en 2019.

En su máximo momento, gozando de una felicidad inmensa, se acordó de los suyos: de su mamá, a quien le agradeció enteramente; de su papá, por enseñarle el valor del trabajo; a sus abuelos que se involucraron a pleno en crecimiento.

«Mi abuelo Coti fue la persona que me prestó dinero para mi primer viaje en 2008 y la abuela Rosa me crió y todos los sábados después de mi clases de inglés me esperaba con un plato de comida», expresó el compatriota, quien tampoco se olvidó de las amigas y los amigos que hizo por la Tierra.

Favio Darío Patiño Agüero, de 34 años, es oriundo de la ciudad de Itauguá, del Departamento Central. En una comunicación con Última Hora relató que ahora es fotógrafo, influencer y colaborador en dos agencias de viajes, que le permiten trabajar mientras viaja por el mundo.

Sin embargo, no siempre estuvo en estos rubros. Después de concluir el bachillerato quiso estudiar la carrera de Medicina, pero su familia no le podía pagar el estudio, así que pensó en hacer un profesorado bilingüe de castellano-inglés en Paraguay, puesto que ya tenía una base y para tener pronto una salida laboral.

A los 22 años, su nivel del idioma ya era muy bueno y consiguió la oportunidad de ser azafato en una aerolínea, que lo llevó a vivir por cinco años en Dubai, Emiratos Arabe, donde dio sus primeros pasos en la fotografía, que también amplió sus horizontes y luego la trajo a Paraguay en 2014.

«A través de la fotografía también logré hacer bodas en el exterior, hice el primero en Cancún (México), después logré ir a España, Nueva York (Estados Unidos). Ahora, este año, fui en Portugal, en Irlanda, como que eso fue creciendo», comentó.

El joven paraguayo salió por primera vez al exterior hace 14 años para un programa de intercambio en EEUU, donde hizo sus primeras amistades de otras naciones.

Durante esa época todavía no se planteó ser un trotamundos. «La idea de lograr 100 países no fue algo que arrancó desde siempre, fue algo que se fue dando con el trabajo de azafato, que dejé en diciembre de 2014», mencionó Favio Patiño.

Tras decidir volcarse enteramente a la fotografía se aventuró a viajar como mochilero. En 2018 conoció 17 países en cinco meses, en 2019 hizo un recorrido similar en el mismo periodo de tiempo. En 2020 hizo pausa debido a la pandemia del Covid-19 y reanudó el año pasado por seis meses, ya con menos naciones porque complementaba con el trabajo y en ese periodo aprovechó para embarcarse al interior del país.

¿Cómo surgió la idea de llegar a los 100 países?
Actualmente, lleva adelante su cuarta gira por el mundo con su mochila a cuestas, su computadora, su cámara y su equipo de tereré, que es su mejor compañero de viajes. Ya va por su séptimo mes y más y no tiene planes de volver aún a Paraguay.

Sobre este punto, especificó que recién cuando estaba alrededor de su viaje 68, un amigo le alentó a llegar a 100 y a partir de entonces se trazó la meta, puso su mayor empeño, asumió el desafío y no se detuvo hasta conseguir realizar su sueño. Un par de años después llegó al fin en Nepal, donde estuvo esta semana.

Para el compatriota no hay un lugar favorito en el mundo, puesto que cada país tiene algo propio y único. «A mí me gusta mucho la naturaleza y todos los países tienen hermosa naturaleza, pero un lugar que me sorprendió fue Japón», agregó.

Manifestó que lo más asombroso del país asiático fue la manera que conviven la cultura antigua con la contemporánea. «La cultura es muy organizada, muy de respetar al prójimo, tienen el nivel de conciencia muy alto. Yo digo luego que están en el año 3.000 luego por ahí».

Añadió que su viaje más significativo fue el de Egipto, que hizo con una amiga, porque conoció a un ciudadano de esas tierras, que era totalmente desconocido y se volvió como en un hermano para él.

Como es oriundo de la ciudad del ñandutí, siempre lleva con él varias flores tejidas por una artesana local, para regalar a cada persona que valore en su recorrido.

Para el paraguayo viajero nunca fue una opción rendirse. Se considera de esas personas que cuando algo se le mete en la cabeza «nadie le saca». En medio de su felicidad inmensa, instó a otros que también sueñen conocer más países a creer, luchar, esforzarse, confiar y no perder el foco de la meta.

//Ultimahora.com.

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