La trágica muerte de la joven Diana Florentín Barrios, y la vinculación que el hecho podría tener con el narcotráfico que se estaría “afianzando” en Coronel Oviedo, además de conmocionar a toda la comunidad, generó un debate que concluye en el temor de la sociedad ante la ola de microtraficantes que se va extendiendo cada vez más, ante la inacción de los organismos encargados de prevenir este mal.

 

 

 

La joven Diana Florentín Barrios fue encontrada muerta el 17 de marzo a la orilla de un arroyo de la compañía Plácido de Coronel Oviedo. Su cuerpo estaba boca arriba, totalmente desnuda y con un impacto de bala en la cabeza.

 

El hecho dejó a toda la comunidad conmocionada. Las primeras versiones que surgieron hablaban de un feminicidio, hasta que se encontró una carta que la víctima había dejado “en caso de que algo le pasara”.

 

Con este elemento que manejó el Ministerio Público desde el principio, se generó la hipótesis de que el terrible asesinato estuviese ligado al narcotráfico.

 

El principal sospechoso, fue identificado inmediatamente, se trataba de Antonio López (23), quien en principio huyó de la policía, pero que días después se presentó acompañado de su abogado, el conocido profesional del derecho Juan Ramírez Kohn, quien proporcionó una sorpresiva versión: “el joven sufre de trastornos mentales” y habló de ritos satánicos, afirmando que “nada tiene que ver el narcotráfico de por medio”.-

 

Sin embargo, contradiciendo esta versión, una persona cercana a la víctima testificó que el presunto asesino estaba ligado al microtráfico, según lo que le había contado la propia Diana Barrios, quien también le manifestó que en una oportunidad ya había acudido a un lugar alejado que sería una especie de quinta propiedad de un tal Jorge.. “me dijo que ya se fue una vez en el lugar pero con los ojos vendados, para conocer a los patrones de Antonio”, aunque supuestamente en esa ocasión no pudo conocerlos y estando en el sitio oyó disparos.

 

La misma testigo añadió que la víctima buscaba conocer de los “patrones” de Antonio, quienes serían narcotraficantes y la “ayudarían” económicamente para poder viajar a España donde la joven quería encontrarse con un supuesto novio.

 

El relato “de terror” de la cercana a la víctima también evidenció que en la fecha de su muerte, Diana iría nuevamente a conocer a los patrones de su amigo Antonio.

 

Por otro lado,  capturas de pantalla de supuestas conversaciones entre la víctima y el victimario, confirman esta versión.

 

En los mensajes, Antonio habla de “ellos”, diciendo que “son buena onda, pero si les fallan no perdonan”, además le advertía a la joven que no debía contar nada sobre el tema, ni a dónde iría.

 

El Ministerio Público también citó a otras personas que serían amigos del principal sospechoso del asesinato.

 

Se sospecha que la joven estuvo involucrada con estupefacientes, que incluso llegó a trasladar una pequeña cantidad al Brasil, después se le pidió nuevamente que actuara como mula, pero se habría negado, por lo que ya no quería estar involucrada. Esta situación habría puesto en riesgo el “negocio” y a varios de los implicados por lo que la mataron.

 

La comunidad, clama que el hecho sea esclarecido, y si se confirman las versiones de que está ligado al narcotráfico constituiría un antecedente importante.

 

Sin embargo, ya debe encender una alerta a la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD), que es el organismo encargado de la lucha contra el microtráfico y el narcotráfico, pues estaría afectando sobre todo a adolescentes y jóvenes, reclutando a distribuidores, vendedores y consumidores, incluso dentro de instituciones educativas.

 

El fiscal Osvaldo García, quien se encuentra al frente de la Unidad de lucha contra el Narcotráfico, admitió que el microcotráfico se expandió en la sociedad ovetense, e instó a las personas que sospechan de estas actividades hacia algún vecino o conocido, acudan al Ministerio Público, garantizando el secreto, de modo a desbaratar los esquemas de microtráfico en la ciudad.