El principal objetivo del acuerdo sería garantizar lo que la Organización Mundial de la Salud ha pedido: un enfoque colectivo que haría al mundo más resistente a los brotes globales. La Unión Europea es la mayor impulsora

Una veintena de jefes de Estado y de Gobierno respaldan la propuesta de la Unión Europea (UE) de crear el Tratado contra las Pandemias para construir una “arquitectura sanitaria internacional más sólida” que proteja a las generaciones futuras y garantice un acceso “universal” a las vacunas.

“Creemos que las naciones deberían trabajar juntas para lograr un nuevo tratado internacional de preparación y respuesta ante una pandemia”, suscriben los firmantes de esta propuesta, encabezados por el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, quien lanzó esta idea en nombre de los Veintisiete en otoño pasado.

Una vez aprendida la lección de las “debilidades y divisiones” que el COVID-19 ha puesto en evidencia, “debemos aprovechar esta oportunidad y unirnos como comunidad global para una cooperación pacífica que se extienda más allá de esta crisis”, ya que “construir nuestras capacidades y sistemas para hacerlo llevará tiempo y requerirá un compromiso político, financiero y social sostenido durante muchos años”, mantienen los veinticinco lideres.

Procedentes de los cinco continentes, entre ellos destacan el primer ministro británico, Boris Johnson o los presidentes chileno, Sebastián Piñera; costarricense Carlos Alvarado Quesada; el sudafricano Cyril Ramaphosa o el surcoreano Moon Jae-in.

Europa es el continente más representado, con doce dignatarios, entre los que se encuentran, además de Johnson, la canciller alemana, Angela Merkel, y los presidentes de Francia, Emmanuel Macron; Rumanía, Klaus Iohannis; Serbia, Aleksandar Vucic; y Ucrania, Volodymyr Zelensky; así como los primeros ministros de Portugal, Antonio Costa; Albania, Edi Rama; Grecia, Kyriakos Mitsotakis; Noruega, Erna Solberg; Países Bajos, Mark Rutte; y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

De África, además de Ramaphosa, figuran los presidentes de Kenia, Uhuru Kenyatta; Ruanda, Paul Kagame; y Senegal, Macky Sall; mientras que de América también se suma el primer ministro de Trinidad y Tobago, Keith Rowley; y de Asia y Oceanía se apuntan el presidente de Indonesia, Joko Widodo, y el primer ministro de las Islas Fiji, J.V.Bainimarama.

Convencidos de que esta pandemia es el mayor desafío al que se ha enfrentado la comunidad mundial desde los años cuarenta del siglo XX, los veinticinco firmantes esperan que la comunidad internacional pueda “construir una arquitectura sanitaria internacional más sólida que proteja a las generaciones futuras”.

“La preparación frente a las pandemias requiere un liderazgo mundial para lograr un sistema sanitario global adecuado para este milenio”, mantienen los firmantes, que instan a que la comunidad internacional se guíe por “la solidaridad, la justicia, la transparencia, la inclusión y la equidad” en esta lucha.

Y es que, vaticinan, “habrá otras pandemias y otras grandes emergencias sanitarias” y “ningún gobierno u organismo multilateral puede hacer frente a esta amenaza por sí solo”.

“Juntos debemos estar mejor preparados para predecir, prevenir, detectar, evaluar y responder eficazmente a las pandemias de forma altamente coordinada”, insisten, ante la evidencia de que la pandemia de covid-19 ha sido “un duro y doloroso recordatorio de que nadie está a salvo hasta que todo el mundo esté a salvo”.

Por ese motivo, los firmantes se comprometen a “garantizar el acceso universal y equitativo a vacunas, medicamentos y diagnósticos seguros, eficaces y asequibles para ésta y futuras pandemias. La inmunización es un bien público mundial y tendremos que ser capaces de desarrollar, fabricar y desplegar vacunas lo antes posible”.

Ese compromiso colectivo sería un “hito” en la intensificación de la preparación ante una pandemia al más alto nivel político, aseguran los veinticinco dirigentes mundiales.

Proponen que el tratado se arraigue a la OMS, que se sumen otras organizaciones relevantes clave, en apoyo del principio de “salud para todos”, y se sustente en los instrumentos sanitarios mundiales existentes, en especial el Reglamento Sanitario Internacional.

El principal objetivo del tratado sería fomentar un enfoque único y reforzar las capacidades nacionales, regionales y mundiales y la resistencia a futuras pandemias.

Eso implicaría aumentar la cooperación internacional para mejorar los sistemas de alerta, el intercambio de datos, la investigación y la producción y distribución local, regional y mundial de medidas médicas y de salud pública, como vacunas, medicamentos, diagnósticos y equipos de protección personal, entre otros.

//Infobae