El 23 de marzo de 1999 a las 9:00 aproximadamente hombres vestidos de militares interceptaron la camioneta en la que iba el vicepresidente de la República el Dr. Luis María Argaña sobre la calle Diagonal Molas casi Venezuela y lo asesinaron. Ese día se inició la peor crisis política y judicial que vivió el país y que se extendió por casi una década.

Víctor Barrios Rey, ya esperaba con el motor en marcha al vicepresidente Argaña en el patio de su casa ubicada en el barrio de las Carmelitas de Asunción, el mandatario subió el móvil acompañado del suboficial de policía Francisco Barrios González y partieron rumbo a la sede de la vicepresidencia ubicada en el centro de Asunción.

Tomaron el mismo camino de todos los días, cruzaron frente al Banco Central, luego enfilaron hacía la avenida Sacramento y subieron hacía Diagonal Molas, todo para evitar el tránsito de la mañana, pero los sicarios tenían bien estudiado ese recorrido y se apostaron a pocos metros antes que el vehículo de Argaña cruce la calle Venezuel. Barrios Rey bajó la velocidad para poder pasar una lomada y ahí se les cruzó en frente un Fiat, Tempra del que bajaron dos hombres vestidos de parai, con armas largas y granadas de mano.

Uno de los sicarios abrió fuego contra el chofer, quien herido reaccionó y metió marcha atrás para tratar de huir, pero chocó contra una muralla, en ese momento el otro pistolero mató al suboficial Barrios González y también dejó mal herido a Luis María Argaña.

Barrio Rey totalmente ensangrentado y herido pidió ayuda a un vecino, en cuestión de minutos llegó la policía y el Dr. Argaña fue llevado de urgencia hasta el Hospital Americano sobre España casi Perú, pero poco después se confirmó su deceso. Ese magnicidio era solo el inicio de una crisis que llevaría al país a transitar por años oscuros en materia política.

La policía identificó al vendedor del Fiat Tempra, Héctor Rudi Monges, quien dijo que fue Constantino Rodas, el comprador, esté a su vez le entregó el móvil a Pablo Vera Esteche, Luis Rojas Fidencio Vega y el mayor Reinaldo Servín, quien era un conocido dirigente oviedista, que a su vez tenía nexos con Víctor Galeano Perrone, líder del UNACE y muy cercano a Lino Oviedo. Ahí ya apareció la sospecha de que Oviedo estaba involucrado en el hecho y se lo sindicó como autor moral.

Mientras la investigación del magnicidio estaba muy incipiente una semana después del hecho una gran movilización ciudadana copó las plazas ubicadas frente al Congreso pidiendo justicia para Argaña, pero el hecho se desbordó la policía y francotiradores apostados en un edificio ubicado en 14 de Mayo y El Paraguayo Independiente, abrieron fuego contra los manifestantes matando a Cristóbal Espínola, Henry Díaz Bernal, José Miguel Zarza, Víctor Hugo Molas, Manfred Stark, Armando Espinoza y Tomás Rojas.

Esas jornadas de protesta fueron conocidas como el marzo paraguayo y desencadenaron el pedido de juicio político del presidente Raúl Cubas, pero el mandatario presentó su renuncia al cargo antes de ser convocado por el Congreso. Asumió en su reemplazo el presidente de la Cámara de Senadores Luis Ángel González Macchi.

La crisis política desatada con la muerte de Argaña se trasladó al plano judicial donde con chicanas y otros recursos todo el caso quedó trabado en relación a Lino César Oviedo, quien ya había huido del país.

Para los que sí corrió el proceso fue para Constantino Rodas, Luis Rojas, condenados a 25 años de cárcel, Pablo Vera Esteche condenado a 22 años de cárcel, mientras que Galeano Perrone y Vega, se mantuvieron prófugos por muchos años.

El sindicado como autor moral del magnicidio Lino Oviedo fue detenido en el Brasil en el 2000, pero fue aceptado como refugiado y no lo entregaron a la justicia paraguaya. Recién en el 2004 Oviedo se entregó a la justicia y decidió someterse al proceso por la muerte de Argaña y por el marzo paraguayo.

La justicia paraguaya movida por los hilos políticos en el 2007 le otorgó a Oviedo dos hábeas corpus, uno por cada proceso que tenía y quedó en libertad. Al mismo tiempo la Corte anuló la condena de 10 años de 1996 que se le había impuesto al general por sedición y lo dejó en libertad para que pueda volver a candidatearse a presidente de la República en las elecciones de 2008. Oviedo alineó como velas a la justicia para limpiar todos sus procesos y siguió operando en política hasta su muerte en 2013.

Hoy a 23 años del magnicidio del Dr. Luis María Argaña, el hecho solo fue resuelto en parte y los autores materiales condenados, pero nunca se llegó al autor moral y muchos otros puntos oscuros que nunca más ser revelados.

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