Con azada, machete y desmalezadora en mano, tres reos de la penitenciaría nacional de Emboscada Padre Juan Antonio de la Vega realizan labores en la Granja Penitenciaria Itá Porá, donde proyectan una cosecha de 10.000 a 12.000 kilos de mandioca en medio de la sequía. Todo es con relación al trabajo de reinserción social.

La actividad contó con la colaboración de un funcionario de la institución avezado en el manejo de cultivos, que con el correr de los años quedó como supervisor. Las tareas empiezan a las 7:00 y se extienden hasta las 17:00, como horario normal de trabajo, mientras que la totalidad de la producción es destinada al consumo interno, así como la provisión moderada a los penales adyacentes.

Ellos son Manuel, Ramón y Amalio Ramón, el primero como encargado del sembradío de extensión de la granja, quienes activan la existencia de 3.300 plantas cultivadas en una plantación que abarca 1.5 hectáreas del terreno penitenciario. Las tres personas privadas de libertad que son encargadas exclusivas del cultivo, tienen como proyecto de trabajo el módulo de agricultura en cultivo.

Se trata de una producción que se realizó de forma escalonada, a inicios en abril, y en mayor proporción en mayo, junio y julio del año pasado con proyecciones de posible fecha de cosecha a partir de febrero de este año.

Se calcula que una planta en promedio da seis kilos de mandioca en el plazo de 10 meses, con un tamaño de 20 a 50 centímetros para el primer cultivo, si se cumple con la atención permanente, a más de la limpieza que es prioritaria en las parcelas una o dos veces al mes.

Se proyecta la provisión del producto durante el plazo de 6 a 8 meses y los trabajos benefician para crear conciencia sobre la importancia del trabajo, así como la posibilidad de lograr alternativas válidas para la obtención de beneficios penitenciarios, contenidos en la Ley 5.162/14 Código de Ejecución Penal.

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