El Plan del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social es evitar la reintroducción de la malaria en territorio paraguayo, considerando que el riesgo existe ante la confirmación la semana pasada de un caso importado.

Paraguay está libre de la transmisión autóctona de la malaria que se logró mediante una ardua labor impulsada desde hace décadas por la cartera sanitaria de nuestro país, considerando que la enfermedad está presente en muchos países de América del Sur.

La doctora Sandra Irala, directora general de Vigilancia de la Salud sostuvo que desde el 2012 se tienen casos importados que no son autóctonos, por lo que el riesgo de introducción existe y para evitarlo, se realizan varias acciones.

“El plan es evitar la reintroducción de la malaria. El riesgo de introducción existe. Desde el 2012, tenemos casos importados, no casos autóctonos. Cualquier enfermedad que pueda ser motivo de riesgo, es de preocupación. Ante un caso sospechoso, se comunica”, aseveró.

En contacto con ABC Cardinal, la profesional explicó que la cartera sanitaria sigue muy de cerca el caso y en constante investigación.

El Ministerio de Salud dio a conocer el pasado viernes, que un paciente venezolano, quien se encuentra en el país en carácter de refugiado, está internado a causa de esta patología, en el Instituto de Medicina Tropical.

El paciente extranjero se encuentra estable y recibiendo el tratamiento correspondiente, y que si bien había adquirido la enfermedad con antelación al ingreso a nuestro país, tuvo una recaída, por lo que fue hospitalizado.

Tras hacerse el cerco correspondiente, las pruebas a familiares y personas del entorno cercano del paciente venezolano hospitalizado por el cuadro de malaria, los resultados dieron negativo, por lo que Paraguay sigue libre de la transmisión autóctona de esta enfermedad.

La malaria o paludismo es una enfermedad parasitaria que puede ser mortal, está causada por un parásito que se transmite a los humanos por la picadura de un mosquito infectado.

Se manifiesta con fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y vómitos, síntomas que suelen aparecer 10 a 15 días después de que se haya producido la infección. La prevención se centra en reducir la transmisión mediante el control del vector.

En las Américas, se considera que más de 120 millones de personas viven en áreas de riesgo de contraer el paludismo. Son especialmente vulnerables quienes viajan de zonas libres de paludismo a zonas donde la enfermedad es frecuente.

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