La Dra. Leticia Pintos, Directora de Terapias del Ministerio de Salud, explicó que el día a día de una intensivista no termina en las salas de terapia, ya que, al volver al hogar, es madre, ama de casa, profesora. Pero destaca que, ante todo esto, «la vocación de ayudar es más grande». 

Asegura que pelean contra San Pedro en las terapias y que se complica perder pacientes al ser mujeres, mamás en muchos casos, «darle la triste noticia a otra madre nunca es fácil, o a los hijos que sufren por sus padres». 

La profesional relata que el día a día de una médica intensivista no termina en las salas de terapia, ya que, al volver al hogar, “una es madre, ama de casa, profesora. No obstante, ante la pandemia esta rutina se modificó, y muchas incluso dejaron de ir a sus casas, de ver a sus hijos, por temor a contagiarles la enfermedad”. 

Recordó que diez años atrás, eran más varones que mujeres en las terapias, pero hoy en día eso es equitativo e incluso en algunos casos el número de mujeres es mayor. Señala el ejemplo de la terapia del hospital Nacional de Itauguá, una de las más importantes del país, con una visible mayoría de mujeres trabajando. 

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«Las mujeres paraguayas somos valientes, no tenemos miedo y eso marca la diferencia. En esta pandemia, las mujeres pisaron fuerte, mostraron su coraje para salir adelante, no hay una sola médica que haya dicho <no quiero trabajar en COVID porque tengo miedo>», indicó la Dra. Pintos, quien agregó que la mujer tiene un don especial para comunicarse con las personas.