Los científicos que visitaron Wuhan en febrero indicaron que los funcionarios del país asiático todavía se niegan a compartir datos en bruto sobre las 174 infecciones detectadas en diciembre.

Los científicos internacionales enviados a China por la Organización Mundial de la Salud para averiguar el origen del coronavirus denunciaron este miércoles que la investigación se ha estancado y advirtieron que la ventana de oportunidad para resolver el misterio se está “cerrando rápidamente”.

En una carta publicada en la revista Nature, los expertos designados por la OMS afirmaron que la investigación sobre el origen se encuentra en una “coyuntura crítica” que requiere una colaboración urgente, pero que en cambio se ha estancado. Entre otras cosas, señalaron que los funcionarios chinos siguen siendo reacios a compartir algunos datos en bruto, alegando preocupaciones por la confidencialidad de los pacientes.

A principios de este año, la OMS envió un equipo de expertos a Wuhan, donde se detectaron los primeros casos humanos de COVID-19 en diciembre de 2019, para investigar qué podría haber desencadenado la pandemia que ha causado más de cuatro millones de muertes en todo el mundo, con más de 10.000 personas al día sucumbiendo a pesar de los más de 5.000 millones de dosis de vacunas administradas. En su análisis, publicado en marzo, el equipo de la OMS llegó a la conclusión de que el virus probablemente saltó a los humanos desde los animales, y calificó de “extremadamente improbable” la posibilidad de una fuga en el laboratorio.“Cualquier retraso hará que algunos de los estudios sean biológicamente imposibles”

Pero los expertos de la OMS dijeron que su informe sólo pretendía ser un primer paso y añadieron: “La ventana de oportunidad para llevar a cabo esta investigación crucial se está cerrando rápidamente: cualquier retraso hará que algunos de los estudios sean biológicamente imposibles.”

Por ejemplo, dijeron, “los anticuerpos disminuyen, por lo que la recolección de más muestras y las pruebas de las personas que podrían haber estado expuestas antes de diciembre de 2019 producirán rendimientos decrecientes”.

Por su parte, China expresó que los investigadores deberían “concentrarse en otras posibles vías que puedan ayudar a rastrear el origen” del COVID-19 y sugirió que se realicen estudios en otros países. El régimen de Xi Jinping ha incentivado la teoría de que, si bien el primer brote ocurrió en Wuhan, algunos casos detectados tempranamente en otros países abren la posibilidad de que el “paciente cero” no haya ocurrido en territorio chino.

Fu Cong, director general del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, estuvo de acuerdo en que era una “pena” que la búsqueda del origen de COVID-19 se hubiera estancado, pero dijo que no era culpa de China. “China siempre ha apoyado y seguirá participando en los esfuerzos de rastreo del origen basados en la ciencia”, dijo.

También, acusó a Estados Unidos de “exagerar la teoría de la fuga de laboratorios” y de tratar de echar la culpa a China, e insinuó que el coronavirus podría estar vinculado a laboratorios de investigación estadounidenses de alto nivel, sugiriendo que Estados Unidos invitara a la OMS a investigar algunas de sus instalaciones.

El pronunciamiento de los científicos se publicó poco después de que una revisión de los servicios de inteligencia de Estados Unidos ordenada por el presidente Joe Biden no resultó concluyente sobre el origen del virus, incluyendo si saltó de un animal a un humano o se escapó de un laboratorio chino, reportó el Washington Post.

Marion Koopmans y sus colegas contratados por la OMS enumeraron una serie de prioridades para seguir investigando, entre ellas la realización de estudios más amplios sobre los anticuerpos que podrían identificar los lugares en los que el COVID-19 se estaba propagando sin ser detectado, tanto en China como fuera de ella, la realización de pruebas con murciélagos salvajes y animales de granja como posibles reservorios del virus, y la investigación de cualquier nueva pista creíble.

Otros científicos temen que se hayan perdido las mejores oportunidades de recoger muestras durante las primeras semanas después de que aparecieran algunos de los primeros casos humanos relacionados con un mercado de marisco de Wuhan.

Los investigadores chinos recogieron cientos de muestras ambientales inmediatamente después de que se encontrara el coronavirus, pero no está claro cuántas personas o animales fueron analizados.

“Una vez que los comerciantes de animales silvestres cambian a otro tipo de empleo porque están preocupados por si podrán seguir haciendo esto, esa ventana comienza a cerrarse”, dijo Maciej Boni, un profesor de biología de la Universidad Estatal de Pensilvania que ha estudiado los orígenes del virus y no formó parte del equipo de la OMS.

Aun así, Boni dijo que los científicos podrían ser capaces de localizar el origen animal del COVID-19 buscando virus estrechamente relacionados en especies como los perros mapache, los visones o las ardillas de tierra. Sin embargo, dijo que podrían tardar unos cinco años en realizar el tipo de estudios exhaustivos necesarios.

La búsqueda de los orígenes del COVID-19 se ha convertido en una agria fuente de disputa entre EEUU y China, con un número creciente de expertos estadounidenses que piden que se investiguen los dos laboratorios de Wuhan cercanos al mercado de marisco, algo que China ha rechazado rotundamente y ha tachado de “chivo expiatorio”.

En julio, incluso el director general de la OMS, Tedros Adhanom Gheybreyesus, dijo que era prematuro haber rechazado la teoría del laboratorio, añadiendo que los accidentes de investigación son habituales.

Hace menos de dos semanas, la OMS, en un intento de reactivar la investigación, instó a China a entregar información sobre los primeros casos de COVID, que incluya los datos de 174 infecciones identificadas en diciembre de 2019 que China no compartió durante la investigación inicial.

Los investigadores de la OMS dijeron que “se acordó” en ese momento que una segunda fase de investigación llenaría este vacío. Pero China se opuso a la petición de la OMS a principios de este mes, diciendo que la investigación de enero debería ser suficiente y que las peticiones de más datos estaban motivadas por la política, no por la ciencia.

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