Familiares rodean a doña Agueda por su cumpleaños número 100. Foto: Néstor Ojeda/Prensa5

 Agueda Quiñones Escalante viuda de Céspedes, festejó un siglo de vida. El emotivo agasajo  se realizó en la compañía Jaku Barrero, jurisdicción de San José de los Arroyos, distantes unos 8 kilómetros del casco céntrico de la ciudad.

 

 

 SAN JOSE DE LOS ARROYOS (Por: Néstor Ojeda Mendoza).-  Agueda con sus 100 años de fructífera existencia cuenta con 3 hijos, de los cuales 2 mujeres y un varón. A esta altura de su vida, también se hicieron presentes sus 9 nietos  y 12 bisnietos. El festejo de homenaje se realizó el domingo 05 de febrero, además de la presencia de parientes cercanos, vecinos, amigos que formaron parte de la fiesta.

La feliz cien-añera, sigue gozando de una lucidez admirable, quien recordó el método de vida de su época de niñez, adolescencia y la vida en pareja que llevó con su marido Juan Blas Céspedes (+), fallecido hace unos siete años.

La vida y la educación recordó con nostalgia que era muy diferente: “al amanecer y al acostarse la bendición por parte de los hijos  a los padres, recordó. Además de la rígida educación  de la época, y en el caso de las mujeres  quienes debían de salir con los padres en cualquier acontecimiento, precisó. “Hoy cambiaron mucho el modo de vida en especial de la mujeres, se lamentó por la liberalidad con que se manejan, hasta incluso más que los hombres, dijo en tono de broma.

Doña Agueda, nació en la comunidad de San José de los Arroyos, en fecha 05 de febrero del año 1917, quien recordó  que con su difunto esposo trabajaban en la chacra, ella cuidando y educando a sus hijos, las limpiezas y aseos de la casa.

La alimentación  era al natural y más sana  

Ña Agueda, además se refirió que  la alimentación era al natural, nada de productos químicos, dijo en un perfecto jopara; “ava la ñande mbuahipava ko angaipi, ha ñande mbo asypa, ha mbykypa la ñande exisitencia” (Esto lo que nos produce por ahora las enfermedades, reduciendo nuestra existencia).

El maíz, poroto,  maní, el coco eran partes fundamentales en el alimento diario, señaló la longeva señora, cuyas parentelas en medio de una copiosa lluvia, compartieron la grata fecha, danzando al son de la música folclórica paraguaya.