Un taxista se salvó de morir estrangulado con un palo de madera, al arrojarse de su móvil cuando se inició el ataque de dos asaltantes que simularon ser pasajeros. El trabajador relató que suplicó por su vida y dijo que no entiende por qué quisieron matarlo, pese a que ni siquiera opuso resistencia y accedió a entregar la escasa recaudación que había hecho hasta ese momento. Para colmo, su vehículo fue quemado por los criminales.

Resultó víctima el señor Ignacio Melgarejo Moreno, de 43 años, quien trabaja en la parada de taxi número 2 de San Lorenzo, que funciona en la ruta Mariscal Estigarribia y Azara, en pleno centro de la ciudad.

El trabajador relató que el sábado a las 22:30 llegaron a la parada dos jóvenes, uno de ellos con muy buena apariencia, bien vestido, por lo que le fue muy difícil sospechar de que era un maleante.

Los supuestos pasajeros solicitaron ser llevados hacia la zona de la subestática de la ANDE, en el kilómetro 17 de la Ruta 1. Incluso, no se opusieron a pagar los G. 50 mil que el taxista les dijo que costaría el viaje.

“Cuando llegamos al lugar de destino, uno de ellos sacó un cuchillo, me apretó contra la espalda y me dijo que era un asalto. Yo les conté que solo tenía mi celular y poco menos de 500 mil guaraníes, ya que casi no hubo trabajo durante todo el día. Les pedí que llevaran todo lo que querían, pero que no me hicieran daño”, contó la víctima.

“En ese momento, el otro me agarró del cuello con un palo de madera y me apretó, tratando de estrangularme. Ahí comenzó a faltarme el aire y traté de defenderme como pude, hasta que logré abrir la puerta y me tiré del coche”, añadió.

Sin embargo, los criminales bajaron detrás de su víctima y el irracional ataque proseguiría con un fuerte golpe que el taxista acusó en la cabeza, con el mismo palo de madera.

Como el taxista quedó atontado por el golpe, no pudo hacer más nada. Entonces, los asaltantes subieron al rodado y se lo llevaron, dejando a su víctima.

Melgarejo contó que, en medio de su desesperación, cuando le apretaban el cuello, él también apretó demasiado fuerte sus dientes y uno de ellos se rompió.

“No sé por qué quisieron matarme a pesar de que les di todo lo que tenía”, se preguntó el trabajador, quien hizo su denuncia en el puesto policial número 1 del barrio Kennedy, dependiente de la comisaría 32° de Posta Ybycuá, Capiatá. El taxi Toyota Platz, perteneciente al patrón de la víctima, apareció completamente quemado cerca de un enorme patio baldío de la referida zona de la ciudad de Capiatá.