Abusó de sus hijas y ahora irá 21 años preso

Abusó de sus hijas y ahora irá 21 años preso

«Simulaba ser papá ejemplar», contó el fiscal del caso.

Con mucho pesar, ella había decidido viajar a España a buscar un futuro mejor para su familia. Con el dolor de su alma y las maletas cargadas de sueños, dejó su Caaguazú natal allá por el año 2009, cuando sus hijas tenían 6 y 3 añitos respectivamente.

Quién mejor persona que su propio padre para cuidarlas, por lo que las dejó a su cargo con la promesa de enviarle plata para que no les falte nada. Y así lo cumplió, enviaba 1.000 euros todos los meses.

Con el tiempo, el hombre ya no se fue a trabajar y vivía exclusivamente del sueldo de su esposa. Y el mismo infierno se hizo presente en la vida de esas pequeñas.

Según se pudo comprobar, el hombre comenzó a someterlas sexualmente. Con un arma de fuego, eran amenazadas para que no contaran lo que estaban viviendo. Incluso eran testigos de su sometimiento.

Con la mamá lejos y el padre violento, ambas niñas crecieron y su actitud también comenzó a cambiar. Los largos días sin suficiente comida, los golpes y las cicatrices, se hacían más frecuentes.

Luego de ocho años, la madre pudo llevarlas a vivir a la ciudad de Valencia. Allí se dio cuenta que algo estaba mal y comenzó a indagar sobre la situación. Las niñas terminaron contándole todo lo que tuvieron que soportar al lado de su padre y volvió al país para pedir justicia.

El Tribunal de Sentencia se basó en las pruebas presentadas por el fiscal de la Unidad 4 de la ciudad de Caaguazú, Alfredo Mieres, durante el desarrollo del juicio oral y público que culminó este jueves con la condena.

“El papá simulaba ser ejemplar. Estaba en un grupo de la iglesia. Sus hijas estudiaban en un colegio religioso. Se rodeaba de niños”, explicó a EXTRA Mieres.

Los jueces Julio Solaeche, Alejandrino Rodríguez y Mario Estigarribia sentenciaron al hombre a 21 años de cárcel, una de las primeras altas condenas que se logra en el país por este tipo de hechos.

Se sumaron máximas condenas

El fiscal Alfredo Mieres explicó que en 24 años de ejercicio en la profesión, nunca le tocó un caso tan macabro como el de las hermanitas de Caaguazú. Explicó que para lograr los 21 años de condena, solicitó un concurso de hechos punibles. “Coacción sexual y abuso sexual en niños van hasta 15 años. Con el concurso se logra dividir la condena máxima en dos. Y eso sumar. Por ejemplo, 15 más 7 años. De 22 años que pedimos nos dieron 21. Conforme igual”, dijo. // EXTRA

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